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25 febrero, 2010

POESIA EN EL DARRO

Uno de mis sitios preferidos de Granada, antes de que autovías y especulaciones urbanísticas acaben con él, es el valle del Darro, o Valparaiso, como también se llama y como me gusta más referirme a él. Sobre este paraje singular, tan agradable desde la primavera frondosa hasta el otoño de tonos pictóricos pasando por el fresco verano de su cauce, he escrito algún poema que otro. Aquí muestro un par de ellos, sin más pretensiones que intentar transmitir las múltiples sensaciones que me despierta el Valle del Darro, sensaciones ora impresionistas ora descriptivas, aunque más evocadoras que concisas. Acompaño los poemas con algunas fotos de las muchas que me han inspirado este lugar, que invito siempre a conocer ya sea desde el Avellano, ya sea desde el Sacromonte, o desde las colinas del LLano de la Perdiz.

PRIMAVERA EN EL DARRO

Relojes en los árboles y jilgueros en las manos;
colores claros de la tarde,
azucenas en poder de niños adivinos,
laderas brillantes de tus ojos.

Conocen las noches sus concurridas plazas
y los días, sus largas voces,
resuenan los ecos en el valle de los coros
y el río despierta su espesura.

Calman sus sudores las colegialas voraces
en los olores de las fuentes,
y los ajenos vientos del templo del Este
balancean los juguetes escasos.

La tragedia se bifurca en cien bellezas
y vuela feliz por las almenas,
mientras el mar se acerca a las alamedas
en infinitas vistas, mil sabores.

Tormentosa primavera de mi valle,
oráculo de mis deseos.


EL AVELLANO

La luz del bosque se pierde,
entró la noche en Granada
tras los olmos cautelosos
que protegen a las hadas.

Camino del Avellano
el verde se transparenta
en el río luz de luna
que acompaña por la senda.

Noche en la fuente golosa,
con el frontal de las cuevas
en las retinas oscuras
de una fémina que enciega.

Bajo la luz de San Miguel
el Sacromonte se tapa
con las chumberas de alambre
y pinos de negra estampa.


1 comentario:

Bety dijo...

Sentimiento de amor.

Amor gitano de luna, cada tarde te encontraba
para bajar caminado del Sacromonte hasta el río.
Ayy!!! gitano de mi vida, que feliz se me veía
cuando besando mi boca, jurabas que me querías.

Tu mano toma la mía, y tú brazo mi cintura,
que me acerca hasta tu cuerpo, moreno piel de aceituna
me estoy mirando en tus ojos, que destello de locura
Que fuego corre en mi sangre!! que luz alumbra mi cielo,

La brisa lleva mi falda, como las hoja al muro,
tus manos con rápido impulso, buscan mis muslos desnudos.
Ay!!! gitano de mi vida, que feliz se me veía
cuando besando mi boca, juraste que me quería.

Así una y otra tarde, borracho de amor y estrella
nos fuimos hasta el río, para amarnos con delirio,
cuantos sueños descubrimos, cuantos fueron los suspiros
en nuestra blanca casita que entre árboles espera ,

Allá a orillas del aquel río, que corre manso y tranquilo
fuimos tejiendo ilusiones, como se tejen encajes para adornar a un bendito,
allí soñamos juntito que el seño del gran pode
nos mandara un día un hijo, con tu estampa y mi quere.

La muerte muy traicionera, de mi lado te llevo
dejando mi mundo roto, con agonías de muerte
no merecía tanto amor corre con tan mala suerte,
en manos de aquel mardito, nuestro sueño se quebró.

Jamás tendrá el mi cariño, eso te lo juro yo,
encerra en esta cueva he de morirme con vos.
Con puñales de caprichos el la vida el te robo
cuando se apaga la tarde, contigo me quiero ir yo.

Camino largo sin fin, nuestras almas se coronan
no abra en el mundo otro amor que te robe mi persona,
eternamente contigo, mi vida se va perde….
no quiero ve mas er sol, si no te puedo tene.

Así una tarde cualquiera, me vio apagarme entre sombras
saliendo del Sacromonte como vuela una paloma
se va mi alma a tu encuentro, para seguir junto a ti,
espera a tu zincallí, aquí te alcanzo mi mano,
quiero volver a nacer, para volverte a querer…

Me tomo el atrevimiento de publicar un poema mio,es una vida pasada, que quedo grabada en mi.