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02 febrero, 2011

EL ESCUDO REPUBLICANO DE LA CÁRCEL



En tiempos de la Segunda República Española se construyó, junto al campo de fútbol de Los Cármenes, también construido en esa época, la que entonces fuera nueva cárcel de Granada y que fue utilizada durante el resto de periodo republicano, durante todo el franquismo y también durante gran parte del periodo democrático actual hasta que se puso en funcionamiento la nueva prisión de Albolote. El arquitecto de la cárcel de la carretera de Jaén fue José Felipe Jiménez Lacal, que uso un estilo a medio camino entre el clásico y el mudejar, con uso de ladrillo visto para la construcción. Pese a que la cárcel fue incluida en el catálogo urbanístico del PGOU del año 1985 por su carácter singular, fue descataloga en el Plan del 2001, iniciando así un largo proceso de abandono que ha llevado recientemente a su total demolición; todo, menos el arco de entrada y el escudo republicano que se situa sobre ella (estos elementos sí protegidos por su valor patrimonial) y que milagrosamente sobrevivió a todo el franquismo. Puede que pasara desapercibido a las quisquillosas autoridades franquistas, pero también puede que, siendo el edificio que es y en el que habrán pasado muchos presos políticos durante la dictadura, alguien ordenara dejarlo para que sirviera aún más de escarnio a los presos republicanos que ingresaran en la prisión. Sería una forma de decirles que la defensa de la legalidad democrática de la II República tan solo les sirvió para pasar largas temporadas en un edificio que mantenía en su entrada el escudo que defendieron con su libertad.

Vemos aquí un detalle del escudo, en el que se puede observar el laborioso trabajo de su obra, además de restos de los colores que se superponían sobre el trabajo de tallado para realzar la representación de los distintos territorios españoles representados en él. Por ejemplo, la granada que nos representa aparece con un claro color rojizo, aunque algo gastado ya por el tiempo.

Vista general del antiguo solar de la cárcel, del que ya sólo quedan (como se anotó, por su valor patrimonial) la puerta de entrada y el escudo de España que se situa sobre ella.