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28 noviembre, 2011

LA CASA DE ALONSO CANO

En la olvidada calle Santa Paula existe una casa que pasa desapercibida para la mayoría de los paseantes que encaminan sus pasos por esta estrecha y oscura, aunque entrañable calle granadina. Es la casa que lleva el número 12  y actualmente su interior se encuentra dividido en apartamentos  que se alquilan a estudiantes en su mayor parte, como ocurre en tantos otros edificios de la zona. Pese a no ser una casa de apartamentos de gran boato, sus actuales ocupantes pueden compartir el orgullo de habitar en la casa que ocupa el lugar donde estuvo aquella donde vivió y murió el insigne artista granadino Alonso Cano, uno de los que más obras y de más mérito ha dejado en nuestra ciudad a lo largo de todos sus siglos de existencia, en especial el diseño de la monumental fachada de la catedral granadina.


Todo ese legado es recordado por una ya mustia placa colocada el 5 de octubre del año 1867 por la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Granada. La inscripción está realizada sobre esa piedra tan granadina como es la de Sierra Elvira y que nos encontramos en tantos lugares históricos de nuestra ciudad.  

Por dentro, aunque la casa no tenga un valor artístico, conserva un especial encanto con su patio en el que no faltan las columnas de mármol con sus zapatas, el pilar, el farol artístico,  las macetas y el altarico a la Virgen, así como un zócalo de azulejos que recuerdan tiempos mejores en este algo desvencijado patio. A pesar de todo, conserva esa estética de los patios granadinos del centro de la ciudad, algo más oscuros y pequeños que los cordobeses o sevillanos; patios granadinos que tuvieron gran auge en las edificaciones populares de finales del siglo XIX y principios del XX y que han ido desapareciendo poco a poco en los edificios del centro de nuestra ciudad.