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14 febrero, 2011

EL BARRIO DE SAN MATIAS

Aparte de los conocidos barrios granadinos del Albaicín y el Realejo Alto, uno de los barrios, para mi gusto, con más encanto de Granada, es el barrio que se dispone en torno a la iglesia imperial de San Matías. Ya en otra entrada recorrimos las estrechas callejuelas de la antigua Manigua, pero faltaba cruzar al otro lado de la calle para darse un paseo por sus calles y fachadas, que siempre ofrecen más de una sorpresa al caminante curioso. Es una buena zona para apreciar la arquitectura civil granadina de la Edad Moderna, con algunas fachadas barrocas de gran interés, sobre todo en las calles principales de Varela y San Matías. También es una zona para encontrar, entre las callejuelas, pequeñas plazuelas que sorprenden al paseante rompiendo la densa trama urbana. Es en fin, una pequeña zona de Granada de gran originalidad dentro del variopinto casco histórico de la ciudad; como un remanso de tranquilidad en pleno centro urbano que, aunque sea de paso hacia otros lugares, merece la pena una atención.

Entre los edificios de la calle de San Matías nos encontramos con este que ocupa actualmente el Colegio Oficial de Aparejadores, un bello edificio al que se entra por una puerta adintelada sobre la que aparece el escudo de la familia Andeiro, primeros ocupantes del mismo. Destaca sobre todo en él las pinturas realizadas al temple y que simulan elementos constructivos y algunos adornos, pero también podemos disfrutar de su impresionante alerón o el precioso torreón de estilo granadino que lo remata en una de sus esquinas.

Junto al anterior y justo enfrente de la iglesia de San Matías, nos encontramos con este original edificio del siglo XVIII, que a finales del XIX fue ocupado por el Monte de Piedad de Santa Rita de Casia (precursor de la actual Caja Granada) y que ahora ocupa el Consejo Consultivo y Escolar de Andalucía. Destaca el juego en su fachada de los vanos, desde el balcón tallado en piedra del primer piso, hasta los frontones triangulares que culminan las ventanas del primer piso, sin olvidar el balcón cerrado del piso superior, que da a la fachada un bella asimetría.

Junto a la iglesia de San Matías, nos encontramos con una de esas pequeñas plazoletas que aparecen de improviso en el callejeo de la zona, en las que se aunan fachadas agradables con los árboles que se abren paso en los pequeños espacios en la búsquedad de la luz.

Justo en esta plazoleta podemos encontrar, bajo un curioso balcón de madera e hierro forjado, una leyenda que más o menos (es complicado leerlo por tener borradas alguna de sus letras talladas) viene a decir: "Aquí está depositado el cuerpo del servidor de Dios Francisco de Velasco, cura que fue de la iglesia Parroquial de San Matías, varón de (...) penitencia, para ejemplo de los fieles. Murió en (....) de Septiembre de 1699 a los (....) años". Es esta alguna de las sorpresas que guarda el paseo por estas calles.

En la calle Varela nos encontramos con algunos ejemplos de los más bellos torreones de la arquitectura civil de Granada, como éste, que aunque en su interior ha sido algo afeado por ciertos elementos de uso contemporáneos, en el exterior conserva la belleza de sus simples formas, en las que destaca esos arcos rebajados, tan sencillos como elegantes.

Este es uno de los más bellos edificios de la calle Varela, situado junto a la Plaza de Carlos Cano. El ladrillo, además de útil constructivo, se convierte en él en un elemento decorativo que simula columnas y cornisas. También es impresionante el juego de vanos, con ventanas en la parte central de la fachada que da a la calle Varela, jugando con la asimetría de los balcones a los lados, todo ello sin olvidar el juego de arcos en el piso superior, justo debajo de un ático que parece añadido, pero que no distosiona la fachada. Debajo del tejadillo situado sobre la ventana del segundo piso, se situa un pequeño azulejo de motivo religioso y que da un toque aún más original al conjunto del edificio.


Una de las calles más sugerentes de la zona es la escondida calle Cruellas, tanto por su peculiar nombre como por su estrechez. El nombre de la calle se refiere a un apellido de origen catalán que llevaron algunos notables granadinos como don Manuel Cruellas, caballero venticuatro de Granada a principios del siglo XVIII o don José Cruellas, rector de la Universidad en el mismo siglo. No sabemos exactamente a cual de los dos está dedicada esta curiosa calle, de una estrecha irregularidad.


Aquí tenemos un detalle de la torre de lo que fue el Coristado de Convento de Santa Cruz la Real, que se prolongaba hacia esta zona, y que ahora se encuentra inmerso en lo que es la Comisaría de Policía de la Plaza de los Campos, después de pasar por múltiples usos y visicitudes, como oficinas de museo, viviendas de familias humildes o sede del Frente de Juventudes tras la Guerra Civil, hasta llegar a su actual uso.

Una bella estampa de la calle San Rafael, con el lateral del Palacio de los Conde de Gabias a la derecha de la imagen, en la que se muestra uno de sus bellos balcones cerrados y achaflanados, con un laborioso cierre. Como curiosidad, en esta calle se rodaron algunas escenas de la película "La luz prodigiosa" del director granadino Miguel Hermoso, en la que Alfredo Landa volvía a Granada en busca de las huellas de Lorca.

Desde la calle Ancha de Santo Domingo se puede ver el patio interior con alberca de la Casa Árabe de los Girones. En él se conservan algunas columnas árabes así como la alberca, también de origen árabe. También se observa a la derecha de la imagen un pilar realizado en piedra de Sierra Elvira, colocado en el año 1598, una de las muchas reformas que ha sufrido el edificio hasta nuestros días.

Una de las casas de la calle Ancha de Santo Domingo ofrece a quien quiera pararse esta bella imagen de su patio, un típico patio granadino de las casas del casco histórico granadino, en el que destacan las columnas con zapatas y el pilar de piedra, elementos que lamentablemente cada vez son menos frecuentes, después de muchos años de ventas y pillajes. En este patio, los azulejos de los zócalos y las macetas acaban de conformar un ambiente agradable, especialmente para los tórridos veranos.