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31 octubre, 2010

LOS RESTOS DE LA MANIGUA


Existía un barrio en pleno centro de Granada famoso por sus mancebías y casas de mala vida y que en gran parte fue destruido por un Plan urbanístico ejecutado bajo el mandato del alcalde Gallego Burín, allá en los primeros tiempos del asentamiento de la dictadura franquista. A medio camino entre una operación de moral pública y de higiene urbana, pero también de especulación urbanística y de arquitectura del poder franquista, la calle Ángel Ganivet (curiosamente se le puso el nombre de quien tanto abominaba de estos destrozos urbanos) supuso la destrucción de al menos la mitad del caserío del barrio conocido como la Manigua, en el que numerosas casas de prostitución habían ofrecido servicios durante mucho tiempo a la población masculina granadina. Fue, por ejemplo, en una de esas casas donde tuvo lugar uno de los tiroteos contra algunos integrantes de la banda de maquis de los Quero, que relajaron la guardia en una de aquellas casas de lenocinio. Tras la apertura de la calle Ganivet, la prostitución quedó reducida a algunas callejuelas entre el triángulo formado entres las calles Navas, San Matías y Escudo del Carmen. Era esta prostitución de los últimos años un oficio llevado a cabo por mujeres ya entradas en años y en casas también envejecidas y que servía sobre todo a ancianos o personas de muy escasos recursos que buscaban refugio en estas calles nada transitadas por la mayoría de la población. Hasta hace pocos años quedaba aún alguna silla en la calle Jazmín o en la calle Laurel hasta que la reforma urbana llevada a cabo en la última década ha renovado todo el caserío, ha abierto algunas placetas para oxigenar el barrio y se han instalado en la zona incluso algunos servicios hosteleros y de restauración, aunque todo ello sin que la zona haya dejado de ser un lugar desapercibido y solitario dentro del centro de Granada.

Desde la plaza de Gamboa (donde se ha construido un nuevo hotel de cuatro estrellas) entramos al barrio por la calle Horno de San Matías, que por su estrechez da una idea del barrio en que nos encontramos y del recogimiento que hay en sus estrechas calles y que fue clave para su uso como lugar de mancebías.

La Plaza de la Cruz Roja es uno de los nuevos espacios abiertos tras la reforma del barrio, y en él encontramos algunas de las más bonitas restauraciones que se han hecho combinando arquitecturas y colores tradicionales con elementos modernos, como se nota en el contraste en el mismo edificio que provocan ventanas y balcones de aspecto tradicional junto con otros vanos más cercanos a la modernidad. Lástima que las pintadas se hayan hecho dueñas, también, de estos parajes.

En la zona se han abiertos locales como estos, dedicados tanto al alquiler de apartamentos turísticos como de balnearios urbanos, suponemos tan relajantes dentro como la tranquilidad de la que se disfruta en esta calle Laurel de San Matías.

Prácticamente todo el caserío del barrio ha sido restaurado, en general con gran gusto, decantándose sobre todo bien por el ladrillo como elemento de fachada, bien por colores llamativos, como vemos en la misma calle Laurel de San Matías.

Entre las estrechas calles a veces se puede ver la hermosa torre de la Iglesia Imperial de San Matías.

La zona conforma con su última restauración un pequeño espacio urbano en el que plazoletas recoletas, como esta situadas a la espalda del Colegio de Aparejadores Técnicos, se mezclan con estrechas calles en las que las viviendas han sido reconstruidas con buen gusto, con reminiscencias de la arquitectura pública granadina del siglo XVI con elementos contemporáneos pero bien integrados. Invito a pasear por estas calles que conservan, en pleno centro de la ciudad, un ambiente que invita tanto a la clandestinidad como al sosiego.

3 comentarios:

conchi dijo...

Hola,muchas gracias por tu bogger, me ha echo mucha ilución ver estas callejuelas , que hacia años que no las recorria, dado que llevo fuera de mi añorada Granada, nada menos que 30 años, aveces sueño con las calles por donde paseaba y recorria con avidez, estas calles de la Manigua, me producian miedo dado su soledad y estrechez, pero aun a sí las recuedo con cariño.Gracias por tu labor y fotografias.Saludos

José dijo...

En la tercera foto, junto a la esquina de Capitanía, aparece una placita, con un edificio retranqueado, que fue remodelada hace ya algunos años. Este es el solar donde se encontraba la sede del periódico "El Defensor de Granada".
Saludos.

Mercedes dijo...

Yo vivo el la casa verde!!!