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11 septiembre, 2010

EL MAUROR


A los pies de Torres Bermejas se situa un pequeño barrio con aires similares al Albaicín, pero más pequeño, más recoleto y menos visitado. Es el barrio del Mauror, en el que se situaba parte de la Garnata-Al-Yahud (Granada de los judíos). Efectivamente, en este sector se encontraba la judería de Granada aunque fue hasta el siglo XI, concretamente hasta la matanza de judios granadinos por los musulmanes en el año 1066, cuando el barrio tuvo mayor esplendor hebreo. Aunque de nuevo los judios ocuparon la zona, fundamentalmente durante el período nazarí, no volvería a ser una comunidad especialmente significativa en Granada, y apenas queda nada del rastro hebreo en este barrio. En todo caso, lo que sí podemos encontrar ahora son calles estrechas y apacibles, rincones ocultos, alguna vista sorprendente y sobre todo un camino diferente para subir a la Alhambra o a la zona del Carmen de los Mártires.

Perspectiva de la cuesta Paredón Jesús de las Penas, que se inicia en la cuesta de Rodrigo del Campo. Su nombre se debe a una de las imágenes más veneradas en la antigua iglesia de Santa Escolástica, ya desaparecida. El ambiente entrañable y tranquilo al que contribuye la vegetación que se desborda desde los cármenes de la zona hace menos empinada la cuesta.

Si en la cuesta del Paredón de Jesús de las Penas, en lugar de hacia arriba, miramos hacia abajo, podremos observar con alguna dificultad la impresionante Torre de la Catedral entre la vegetación que oculta gran parte de la calle.

También en la zona, a pesar de su abigarrado caserio y sus calles estrechas, se encuentra uno a veces con vistas hacia la ciudad baja y la Vega, como ocurre con esta del impresionante cubo de Caja Granada,que se alza como una nueva catedral entre la ciudad nueva(de hecho su altura es exactamente la misma que la del templo granadino).

Como continuación de Jesús de las Penas, en el ascenso hacia Torres Bermejas y la fundación Rodríguez Acosta, nos encontramos con la calle Cruz de Piedra, que sin duda se refiere a alguna cruz ya desaparecida que se construiría para santificar un lugar anteriormente ocupado por los judíos. Aunque se observen coches en la foto, su acceso es de extrema dificultad por estrechas calles del barrio. Más interesante es fijarse en algunos muros y fachadas o en preciosos torreones al estilo granadino como el que presenta el carmen Cruz de Piedra, incluido su cerramiento de celosía en las ventanas.

De la confluencia entre la cuesta Berrocal y la del Paredón Jesús de las Penas, sale también la cuesta de los Infantes, en dirección hacia el tramo más alto de la Cuesta Gomérez. Su comienzo, además de por la sencilla portada del "Carmen del Maurón", es agradable por la existencia de un pequeño pilar en la que poder refrescarse después del ascenso de las cuestas del barrio.

Por la cuesta de los Infantes, bajando hacia la Cuesta Gomerez, podemos deleitarnos de nuevo con la vegetación que surge de los muros, pero también con una novedosa vista de la Torre de la Vela y de parte de la Alcazaba de la Alhambra.