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21 abril, 2010

EXCURSIONES POR GRANADA: DE CÚLLAR A LOS BAÑOS DE ZÚJAR


Una de las zonas de la provincia menos apreciada, conocida y visitada por el resto de granadinos, es la Comarca de la Hoya de Baza; y sin embargo, pienso que su paisaje es uno de los más bellos y únicos de los ya de por sí embaucadores paisajes de nuestra provincia. Especialmente encuentro sobrecogedor ese paisaje de badlands (tierras baldías en inglés), término usado por los geógrafos que no se refiere a otra cosa que a un tipo de suelo árido y arcilloso, fácilmente erosionable por el viento y el agua, y en el que las cárcavas y otras formaciones geológicas hacen de él un paisaje muy sugestivo, al menos para el que se preocupa de indagar un poco en lo que se ofrece a su vista.

Presento aquí unas fotos que hice hace ya unos cuantos años en una excursión organizada por la Diputación de Granada, con partida en el municipio de Cúllar y término en los baños de Zújar, al borde del embalse del Negratín. Una excursión en la que descubrí a pie, y con la pausa suficiente, los contrastes y la belleza de un paisaje que descubre una riqueza visual y ecológica no apreciable a simple vista desde la A-92.

En esta foto se puede apreciar el embalse del Negratín así como una espectacular gama de color que alterna estrías que van del negro azulado oscuro, característico del carbón, al rojo brillante, característico de la arcilla.

Entre las cárcavas se abren valles con pequeños sistemas de regadios en los que a modo de pequeñas vegas los habitantes de la zona han intentado sacar frutos de las aguas de ríos como el Orce, el Guardal o el Guadiana Menor, incluidas la presencia de algunas choperas.


Por el camino nos encontramos pueblos como Benamaurel y Cúllar, pueblos en los que aunque a primera vista parece destacar sólo la torre de sus iglesias, en los últimos tiempos están intentado promocionar el turismo en viviendas trogloditas como base para conocer una comarca rica en paisajes y yacimientos paleontológicos. También estos dos municipios tienen las fiestas de moros y cristianos más famosas de la provincia de Granada.


Es en suma un paisaje dispuesto a ser visitado por el viajero, y cuya mejor época para ser conocido puede ser el principio de la primavera, especialmente en un año lluvioso como el actual, en el que el contraste entre los valles y las áridas cárcavas es aún más impresionante. Se recuerdan de este paseo además las fragancias de las plantas aromáticas, la gran gama de colores, diferentes según la hora del día, la pequeña fauna escondida entre los secos arbustos y el esparto, y sobre todo el descubrimiento de una zona que a pesar de estar lejos de todos los centros de decisión, merece ser apreciada y revitalizada tanto por paisanos como por foráneos. Ah, e inolvidables fueron también las cervezas que me tomé en el bar de los baños de Zújar para recuperar las sales perdidas durante el camino.